Mi vínculo con el movimiento comenzó a los 15 años, cuando decidí apuntarme a un gimnasio de barrio. La rutina de máquinas no consiguió atraparme, pero una clase de yoga sí que lo hizo y mucho. Siempre recuerdo a primera profe, Margarita❤️ Aunque en ese momento era una práctica más cercana al stretching y al pilates, fue mi primer acercamiento a una forma distinta de habitar el cuerpo.

A los 19 años retomé la práctica desde otro lugar: sufría dolores de cabeza recurrentes provocados por tensiones cervicales y, cansada de buscar únicamente soluciones externas como masajes o medicamentos, decidí comenzar a escuchar mi cuerpo y relacionarme con él de una manera más consciente, hice cambios en mi alimentación y retomé las clases de yoga con otro profe, gabo:)
Desde entonces, la práctica de yoga es mi mejor compañía. Es un canal directo cuando necesito volver a mi. Es mi lugar de contención, mi espacio seguro en el mundo. 

Mi camino está atravesado también por las artes escénicas. Soy Licenciada en Artes Dramáticas, una formación que profundizó mi mirada sobre el movimiento, la expresión corporal, la presencia, el ritmo y la conciencia del cuerpo como un lenguaje.

Mi formación como profesora de yoga incluye más de 500 horas de formación profesional en Barcelona (ROPEC), una formación de 200 (RYT yoga Alliance) en Argentina  y una especialización adicional en Biomecánica de 300 (RYT yoga Alliance), además de diversos cursos de meditación y técnicas de respiración.

Hoy mi forma de enseñar nace de la unión entre estos caminos: el yoga, el movimiento y la búsqueda de una relación más consciente y amable con el propio cuerpo.

Mi intención no es que la práctica sea una exigencia más en tu vida, sino un espacio al que puedas volver una y otra vez, con la ilusión de que pueda acompañarte y transformarte tanto como lo hizo conmigo.

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